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viernes, 23 de diciembre de 2016

“Demasiado caballo para mi hijo". No seas tan tonto como yo.

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Concurso Completo de Equitación

“Demasiado caballo para mi hijo;
No seas tan tonto como yo"

I over-horsed my child; don’t be stupid like me
Autor: Tracy White Giesler. 13 Dic. 2016

Si a su hijo le encantan los caballos y usted no sabe nada sobre ellos, la equitación no es un deporte fácil para ponerse al día rápidamente.

Cuando leí el artículo de ¿“DEMASIADO CABALLO”, UN PROBLEMA EN COMPLETO?,  de A.J. Dyer,  en Eventing Connect, le envié un mensaje que decía "me declaro culpable".

Reconozco que soy uno de esos padres que compraron a una amazona joven y “verde” un cinco años importado, “verde” y con grandes posibilidades. ¿Por qué hice esa locura? En primer lugar, porque no supe hacer nada mejor. En segundo lugar, el entrenador que mi hija tenía en aquél momento estaba animando a sus alumnos de 12 años a comprar caballos de tres años procedentes de un excéntrico criador que había sido antes su profesor (solo la historia del criador merecería otro artículo).



Aquellas estúpidas compras se nos vendieron a los padres argumentando que  "la única forma de comprar muy buenos caballos era adquirirlos jóvenes y que ella, la profesora, se esforzaría en entrenarlos para luego llevar a nuestros hijos a los niveles de competición superiores". Mirando ahora atrás, me doy cuenta de que aquella profesora estaba probablemente consiguiendo comisiones de las ventas de aquellos caballos y, además,  asegurándose una continuidad en su trabajo.

En aquél momento, la idea me pareció razonable. Sin embargo, aquella mujer no era una entrenadora fiable pues acostumbraba a llegar tarde a las clases, las cancelaba en el último momento y se comprometía a asistir a concursos en los que nunca apareció. Así que con aquellos antecedentes, mi esposo y yo éramos un poco reacios a comprar un potro de tres años de edad y contar con ella para avanzar y mantener el calendario de entrenamiento requerido. Nuestras predicciones resultaron exactas. Los padres que compraron a los niños los caballos de tres años se quedaron increíblemente frustrados con lo que pasó con aquellos pocos meses después.

A pesar de esquivar el primer disparo, no fuimos tan inteligentes como creíamos ser y acabamos comprando un gran caballo que podría saltar lo que quisiera pero que “se rompió” con apenas cinco años de edad. Evil Munchkin así se llamaba, era un macho precioso, fantástico atleta y extraordinario saltador, aunque también desmontaba a mi hija innumerables veces. Seguramente más veces de lo necesario para un niño que intenta aprender a montar.

Sable, mi hija, ha escrito algunos artículos de su época con Evil Munchkin y puedes leerlos también en Eventing Connection. Sin embargo, con este artículo no pretendo hablar de aquél caballo en particular sino que estoy compartiendo mi experiencia para ayudar a otros padres a tomar decisiones sobre como encontrar un caballo adecuado para su hijo.

El mes pasado, tuve la oportunidad de cenar con los padres de Michael Jung, Bridget y Joachim Jung. Aproveché esta oportunidad para hacerles tantas preguntas como pude, intentado averiguar cuáles fueron los factores que contribuyeron al desarrollo del mejor jinete de completo del mundo. Joachim reconoció que Michael a los 10 años tenía ya un don natural muy especial como jinete. Sin embargo, me sorprendió saber que Michael no participó en completo hasta cumplir 14 años. Su padre quería que Michael llegara a ser muy bueno en Doma y Salto antes de dejarle competir en completo. Pero lo más interesante fue explicarme que era muy importante que los jóvenes aprendieran a montar en caballos expertos y bien entrenados. Michael aprendió con ese tipo de caballos. Mirándonos, mi marido y yo, nos dimos cuenta en ese momento de cuántos errores habíamos cometido. Así que le dije a Joachim: "Ojalá hubiera tenido esta conversación hace 10 años".

Mirando la historia de Sable con Evil Munchkin, debo decir que ganó a menudo y siempre estaba arriba. Fueron medalla de plata individual juvenil en el Campeonato de Juveniles Norteamericano de 2011. Pero ese caballo era tan saltador que saltaba de donde quería imposibilitando el aprender a encontrar la distancia. Cuando ella salía de la pista yo escuchaba a mucha gente decir “qué gran caballo” pero nunca oí "qué gran jinete". Nos creímos que ella era una estrella. Parecía como si se pegara a él al saltar. Ahora me doy cuenta de que ese caballo la salvó demasiadas veces.

No fue hasta que compró el siguiente caballo, cuando nos dimos cuenta de sus debilidades a caballo. 

El nuevo caballo nos llevó a la realidad. ¿La ignorancia da la felicidad? Para los padres ajenos al mundo del caballo, su ignorancia es peligrosa y perjudicial para la vida hípica de su hijo.

2 comentarios:

  1. Hola. Me ha parecido una entrada muy interesante. A mis padres les pasó algo similar, no entendían de caballos y me compraron, siendo yo bastante joven, un caballo retirado de las carreras. Tenía 13 años pero mucha sangre y mucho maltrato arriba. Efectivamente era mucho caballo para mi.
    La situación es diferente porque mi intención no era competir. Muchas veces mis padres me pidieron hasta regalarlo!
    Para mi fue un gran reto y al final salió bien. Mi caballo ahora tiene 33 años. Y yo me he interesado en la reeducacion de los psi para otras disciplinas cuando son retirados de las carreras.
    Saludos

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